Si estás ahí, se va a pasar.

negro

Si alguna vez has experimentado ansiedad, creo que esto puede sonarte familiar.

Sino, es posible que no tenga sentido.


Escribo estas líneas desde donde vivo, desde mi presente y desde quién soy hoy en día.

Sé que con el tiempo cambiamos, sé también que no siempre nos encontramos en el mismo nivel de consciencia, de atención o de interés. Pero a veces logramos establecer pautas de referencia conforme a nosotros mismos, y a veces, esas pautas pueden guiarnos en ocasiones futuras, a nosotros mismos e incluso a otros.

Lo que hoy siento me explica y me ayuda a entender mejor lo que fue y lo que es, hoy.

Escribo estas líneas con cierta incomodidad, claro, porque enfrentarse a la mirada pública y decir, esto me pasa a mí, siempre es duro. Pero sobre todo escribo porque creo que es importante y lo hago con gran agradecimiento a las personas que están siempre al alcance, por todos los medios.

A todos aquellos que alguna vez han dicho, tú puedes vencerlo, eres más fuerte de lo que crees, se va a pasar, te entiendo, aquí estoy para ti. A todos ustedes, gracias de verdad, porque son la voz de la esperanza propia, de la consciencia profunda y de las ganas de vivir y ser feliz; sin estos ecos en otras voces, sería difícil enfocar el camino en momentos de oscuridad.

Entrar en un estado de ansiedad es súbito y absoluto.

Te golpea como el aire frío que arremete contra la ventana de un vehículo en movimiento.

Es un estado doloroso y completamente atemporal. Donde el tiempo se diluye, y la presencia del malestar se propaga en todos los posibles planos del pensamiento.

Es pararse al borde del precipicio, con un miedo absoluto de moverse en cualquier dirección.

Es una línea delgada e interminable, que aterra cruzar y que aterra no cruzar.

Entrar en un estado de ansiedad, es inesperado, es falto de oxígeno, falto de aliento, falto de ideas.

Es polarizado, entre la absoluta incapacidad de salir de ahí y la incansable energía para recordarte dónde estás.

Es una lucha interna agotadora, entre olas que van y vienen y van y vienen,

Y van y vienen; van

Y

                                               Vienen

Sin ritmo, a su gusto, acabando con cualquier posibilidad de anticipación o mitigación.

Cada ola es tan grande y tan fuerte como cualquier otra, y a la vez, cada una se siente como la más grande y la más fuerte que jamás hayas vivido.

Es una experiencia exhaustiva

                Y sin punto final localizable

Es un constante de preocupación, de confusión, de tristeza.

He estado ahí, hoy lo estoy nuevamente.


Si alguna vez has experimentado ansiedad, creo que esto puede sonarte familiar.

Sino, es posible que no tenga sentido.

Yo también viví muchos años sin ansiedad, y un día simplemente sucedió.

Si estás ahí y lo estás viviendo ahora mismo, busca esos ecos que te recuerdan que se va a pasar, que vas a estar bien, que eres más fuerte de lo que crees. Porque es verdad.

Se va a pasar,

Eres más fuerte de lo que crees en este momento,

Y vas a estar bien.

Y si todavía no lo crees, vuelve a leerlo.

Confronta hasta donde puedas la marea, y déjate llevar como puedas a la orilla.

El tiempo está después.

 

 

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