Otras 35.8 formas de querernos si no vamos a querernos: carta abierta

masamor


¿Y si no vamos a querernos?

Ya sea porque tú o porque yo. Porque el tiempo, porque la vida… porque yo qué sé.

Parece que hay un amor de catálogo que buscamos e intentamos adaptar a lo que se cruza en nuestras vidas. Hablo en plural, pero creo que es más valioso especificar que: yo he buscado ese amor de catálogo, lleno de chispas, instantáneo y eterno, apasionado y racional, entregado y respetuoso, un amor que cura el alma y re significa la vida, un amor perfecto, etiquetado, que venden por internet, pero que sucede por azares del destino a primera vista. Un amor que inventó un sistema de porquería.

Lo he buscado, lo he intentado adecuar a mi ser y a mi vivir, pero hoy más que nunca sé que no sé nada sobre otro amor, sobre qué, dónde o cómo re significarlo, o vivirlo, o buscarlo; ni siquiera sé si hay que buscarlo.

Lo único que sé es que debe haber otras 35.8 formas en que tú y yo podemos querernos que no responden a esa idea pre concebida, pre empacada; que no responden a una necesidad, ni a una obligación, ni a un ideal, ni a un plan.

35.8 maneras que a continuación intento describirte:

 

  1. Al escuchar historias repetidas, y volver a sorprendernos, y volver a disfrutarlas como si fuera la primera vez que las escuchamos.
  2. Al no esperar nada más de lo que podamos ofrecernos a cada momento, teniendo siempre esperanzas, pero nunca expectativas.
  3. Al hablar con honestidad, siempre y en toda ocasión.
  4. Al mirarnos a los ojos y descubrir universos enteros y absolutamente incomprensibles y distantes.
  5. Al pedirnos disculpas, no importa si fue un error cometido en el momento o de hace meses, o años, pero pedirnos disculpas, desde el corazón.
  6. Al disculparnos, también desde el corazón, porque todos cometemos errores.
  7. Al sorprendernos, no importa si es una llamada, una fotografía, una pequeña dosis matutina de inesperado dulce de leche, una canción, un viaje en helicóptero, o una pizza y una película de animación.
  8. Al ser pacientes y entender que todos vamos a ritmos diferentes.
  9. Al decirnos lo evidente y lo no tan evidente para que no perdamos el piso.
  10. Al escucharnos con respeto, aún cuando lo que escuchamos no sea exactamente lo que quisieramos escuchar.
  11. Al jugar: en la lluvia, o en la arena, o entre las olas del mar, o cuesta abajo en las bicicletas, o con un fresbee, o con un perro que conocimos en el parque, o con cartas, o con palabras, o con los pulgares. Jugar, con complicidad y alegría.
  12. Al caminar lado a lado, sin tomarnos de la mano, ni abrazarnos por la cintura. Sólo lado a lado, en la misma dirección durante cierto trayecto.
  13. Al recordarnos en qué somos buenos y por qué deberíamos seguirlo intentando.
  14. Al respaldarnos cuando las cosas no van bien, cuando los resultados no se acercan al esfuerzo que pusimos en ellos; ser soporte y timón mutuo cuando haga falta.
  15. Al trabajar en nosotros mismos, desarrollarnos, entendernos mejor, ser mejores versiones de nosotros, para nosotros y para los demás.
  16. Al contarnos malos chistes, buenas historias y nuevos cuentos para ir a dormir.
  17. Al aceptarnos imperfectos, cambiantes y dubitativos.
  18. Al contarnos nuestros sueños; los que recordamos claramente y los que se sienten como imágenes en medio de la niebla.
  19. Al pensar los unos en los otros, porque con la memoria nos mantenemos vivos.
  20. Al permitirnos estar ausentes de todo, estar sólo con nosotros y para nosotros mismos, sin tener que estar ahí siempre para los demás.
  21. Al permitirnos el silencio, individual, mutuo, compartido, lleno de amor pero falto de palabras suficientes para expresarlo.
  22. Al dejarnos dormir, tanto como sea necesario para despertar con una sonrisa.
  23. Al pasarnos noches en vela, porque tuvimos que hacerlo, porque quisimos hacerlo o porque simplemente sucedió y nos vamos a morir de sueño todo el día, pero valió la pena.
  24. Al tomarnos fotografías para capturar esos instantes de maravilla que vemos en nuestro hacer cotidiano.
  25. Al recomendarnos libros, películas, música; porque todas esas expresiones contienen algo que nos hace pensar que encantará a la otra persona, y pensarla feliz, nos hace felices.
  26. Al reír fuerte, mucho; tanto que nos duela la panza y nos den ataques de tos.
  27. Al cocinar, preparar café, tomar una cerveza o una copa de vino, comer tanto postre que no podamos movernos de la silla y reír porque es absolutamente ridículo y doloroso.
  28. Al ir solos, llevándonos en el corazón y en la esencia, pero sin dejar de hacer nuestro propio camino y tomar nuestros propios pasos y decisiones.
  29. Al bailar, no importa si es con o sin ritmo, pero bailar y dejar que el cuerpo hable por nosotros a través de la música.
  30. Al leernos en voz alta las partes favoritas de nuestros libros favoritos.
  31. Al preguntarnos ¿qué aprendimos hoy?, y ¿cuál fue nuestro deseo o fantasía de determinado día de nuestras vidas?, para que no se nos olvide que cada día cuenta, pero que hoy es el día más importante.
  32. Al ponernos apodos, re significar nuestros nombres cuando son dichos en otras voces, con otros acentos.
  33. Al sentarnos alrededor del fuego, mirar las estrellas, nadar en un lago, enterrarnos en la arena, resbalarnos por la nieve y el hielo, saltar en los charcos, o correr casi sin aliento para alcanzar el último tren de la noche.
  34. Al vivir y compartir un día absolutamente normal y promedio. Sin aventuras epicas; sin grandes cambios o revelaciones, sin magia. Vivir lo cotidiano, las esperas, los entre tiempos, aceptarlos como parte del camino, estar ahí en conjunto.
  35.  Al sabernos libres, absolutamente libres, humanos y efímeros. Procurar no temerle a esa libertad, y mejor celebrarla y dejarla que nos inspire. Permitirnos aprender cómo hacerlo, e intentarlo.

35.8  Al dejar la última forma de querernos como una forma incompleta, casi terminada, pero incompleta, para que nunca se cierren las puertas de las posibilidades que aún no se han incluído en esta lista, porque tal vez, todavía ni siquiera conocemos o imaginamos muchas otras formas de querernos  que la vida podría permitirnos.

 

Más amor, por favor.

 


 

 

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